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ASCONA fue una de las primeras organizaciones no gubernamentales (ONG’s) que se formaron en el país en el año 1972. Sus acciones fueron propulsadas por muchos estudiantes de la Universidad de Costa Rica. Trabajó tenazmente por la conservación del los recursos naturales y por parar el desarrollo descontrolado, provocado por la recién llegada industria turística.

La Asociación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza, tuvo más de 5000 miembros activos, y contó con 12 filiales por todo el territorio nacional. A través del esfuerzo de sus miembros y directivos, así como de universitarios, profesores y voluntarios, fue como llegó a ser la asociación conservacionista más importante del país.

Su fin se dio, durante la administración Monge en el año 1983, a causa de la campaña de oposición contra la construcción de un oleoducto que conectaría el Caribe con el Pacifico. Ambientalistas de la organización afirmaron que dicho proyecto podría causar impactos ecológicos negativos por la posible ruptura del mismo y sus derrames. Aunque el oleoducto nunca se construyó, la controversia del proyecto causó la eventual desaparición de ASCONA. Miembros de la antigua organización afirman que personas pro-gubernamentales se infiltraron en la organización durante el apogeo de la campaña e "intentaron conseguir que ASCONA adoptara una posición oficial a favor del proyecto" (Evans, 1999).

A partir de este momento, se cerró un capítulo muy importante en la historia de asociaciones hechas por costarricenses y dirigidas por costarricenses para conservar la naturaleza.

Diez años más tarde, se retoma el nombre de ASCONA para representar a la Asociación de Servicio Comunitario Nacional Ambiental para la Conservación de la Naturaleza y la Biodiversidad. Localizada en Puerto Jiménez de Golfito, ASCONA es una ONG, distinguida por su trabajo con la naturaleza y la gente. Tiene como fin proteger los recursos naturales, educar a la población de Osa y fomentar el arte y la cultura de la región.

Hoy día, ASCONA cuenta con un programa de voluntariado que apoya a una red de emprendedores en turismo rural comunitario, administra la biblioteca local de la comunidad, y dirige un Programa Integral de Cultura y Arte (PICA) que amplía las posibilidades de participación, de expresión y de desarrollo de los diferentes pueblos que conforman la Península de Osa, para generar cambios positivos en dichas comunidades y mejorar su calidad de vida.

Aunque ahora está conformada por nuevos miembros, los objetivos permanecen iguales, y se planea luchar por la protección de uno de los sitios más biodiversos del mundo entero: La Península de Osa.

Protegiendo el futuro de Osa

Por ser esta una de las últimas zonas del país que apenas se empieza a dar a conocer en el mundo y gracias a su riqueza biológica; muchos empresarios y compañías turísticas están viendo a Osa como un excelente sitio turístico del cual pueden obtener grandes ganancias económicas. Lo indeseable de este desarrollo turístico es que amenaza con tener consecuencias negativas a corto, mediano y largo plazo por la magnitud de las obras que se están proyectando.

Para cumplir sus objetivos, ASCONA ha venido trabajando en proyectos de educación y divulgación ambiental, ha participado en la revisión de los proyectos a realizarse en Puerto Jiménez y seguirá aportando sus recursos humanos para asegurar el desarrollo turístico sostenible en la Península de Osa.

¡Queremos un desarrollo sin destrucción!

 

Bibliografía

Evans, S. (1999). The green republic: a conservation history of Costa Rica. United States of America, Texas: University           of Texas Press

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